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Expatriado: Que vive fuera de su patria.

Es raro sentirse como que no se tiene un hogar. O dejenme aclararlo, se siente raro tener varios lugares que podría llamar hogar PERO sentirse como que no se tiene un hogar en algún lugar. Ahora mismo, no tengo nada a mi nombre en Guatemala. No tengo una casa, no tengo una cama. Todo eso lo voy a tener que comprar cuando llegue. Así que [literalmente] no tengo un hogar en Guatemala. En los Estados no tengo nada en mi nombre. No tengo una casa. Si tengo una cama pero no es mía. Solo tengo un par de cajas en el ático de mi abuela que tienen "Susanna y Lionel" escrito en ellas. Es un sentimiento extraño estar flotando de lado a lado y no tener un lugar que pueda llamar mío. Cuando mi mamá estaba viva sentía como que tenía un hogar, porque su hogar era el mío [pero todos sabemos que ese ya no es el caso].

Es raro tener solamente una semana más en los Estados. Es raro tener las maletas listas. Es raro tener [casi] todo lo que poseo en esas maletas. Todo es raro, casí surreal. He sido una misionera desde que tenía 18 años. No se si estaba cegada por el Espíritu Santo o que pero nunca pensé que estaba haciendo algo fuera de lo ordinario al mudarme a otro país 3 meses después de graduarme de la escuela. Pero parece que últimamente la venda ha sido quitada y puedo ver claramente.

Estos son mis pensamientos recientemente: "¡OH DIOS MÍO, ESTO ES DE LOCOS! ¿QUÉ ESTÁS PENSANDO? ¡AAAAAAHHHHHH!

Las buenas noticias son que no tengo que tener todo resuelto. La ironía [y siempre lo digo] es que soy una planeadora. Me gusta saber que va a suceder y cuando. Hago listas. Marco las cosas completadas en esa lista. Soy organizada y limpia. No me gusta el desorden. Pero desde que Dios me dijo que fuera misionera mi vida ha sido un desastre. Ha sido franática [o al menos así se ha sentido]. Ha estado fuera de control. La vida como misioneros [en mi humilde opinión] significa que nunca hay un plan. Nunca hay seguridad [en lo natural]. Nunca hay descansos. Me gusta saber que financieramente voy a estar bien. Dios [por otro lado] disfruta hacerme esperar. Oh, le encanta hacerme esperar. ¿Pero no es siempre así, acaso? Esperamos y esperamos por una respuesta. Esperamos y esperamos por provisión. Y de alguna manera siempre llega esa respuesta y esa provisión, pero tenemos que esperar hasta el último segundo.

Mis maletas están listas [casi]. Y en 1 semana y 2 días voy a estar subiendo a un avión y dejar este mi país. [De nuevo] me siento como que esto es lo que conforma mi vida. Siempre estoy empacando mi vida e yendo a otro lugar. Mucha gente me ha ridiculizado por mudarme tanto. Probablemente he vivido en 8 casas/apartamentos diferentes desde que me mudé a Guatemala. Hace 6 meses Lionel y yo vendimos todo para venir a los Estados. Ahora la gente dice "¿de verdad se van a regresar? Van a tener que comprar todo otra vez". ¿Pero que es la vida sino una aventura? Tengo este sueño que [tal vez] un día voy a establecerme en una casa, voy a hacerla como me gusta y no voy a tener que empacarla en una caja. Tal vez suceda, tal vez no. Si hay algo que he aprendido en mis [casi] 23 años en este planeta es que la vida es ciertamente incierta. Esa es una lección difícil de aprender para un fanático del control. La vida es incierta y no sabemos [con seguridad] que viene el día de mañana.

Cada vez que tengo un momento para respirar [que no es muy a menudo estos días] pienso acerca de lo que va a suceder. ¿Qué me espera en el futuro cercano?

<Guatemala>

Alguien me estaba hablando ayer acerca de regresar y me dijo "no puedes estar lejos verdad". HONESTAMENTE, no tengo idea de como va a ser mi vida cuando regrese. Esta es la primera vez que voy de regreso como una misionera en pareja. ¿Qué significa eso? ¿Comó se ve? Estoy aprendiendo a no ser tan cerrada sobre mi necesidad de saber todo antes de tiempo y detenerme a respirar. Estoy aterrorizada sobre mi regreso pero estoy igualmente emocionada. Estoy a la expectativa. Creo que grandes cosas van a suceder y vidas van a ser cambiadas. Y una de esas vidas va a ser la mía. Estoy emocionada por subir en un avión con todas mis pertenencias y descubrir el plan mientras lo vivo.

Una cosa es segura. Esta vida no es para los débiles de corazón. Tienes que levantarte y ser fuerte porque a menudo es lo que la vida te va a demandar. Tienes que levantarte y salir de la cama temprano porque los perezosos no pueden cambiar el mundo. Tienes que tener confianza y valentía o de lo contrario los perdidos no serán alcanzados. Tienes que dejar que Dios te tome y te sacuda porque lo necesitas. Tienes que ser dedicado. Tienes que comprometerte o de lo contrario no llegarás muy lejos. Tienes que luchar por tus sueños o alguien más te contratará para trabajar por los de ellos.

No siempre he vivido mi vida en una manera madura. He llorado, pateado, gritado, mentido, etc, etc. Pero te das cuenta que hay gracia que te rodea y rodea todo lo que tocas.

Así que tal vez me mudaré a 25 casas más. Tal vez empaque mis maletas 100 veces más. Tal vez mi vida consista de empacar y desempacar cajas. Eso es lo que significa ser un misionero. Tienes que estar disponible ylisto para cambiar. Estar expectante. Ser fuerte. Tener confianza. No es suficiente con creer estas cosas sobre tí mismo. Tienes que entender que Dios dice estas cosas sobre tí. Tú eres lo que Él dice que eres. Tú eres lo que su Palabra dice que eres. Si no le crees a Dios y solo tienes mera complacencia humana... ya verás, va a desaparecer bastante rápido. Los humanos fallan. Nuestras palabras fallan. No siempre estamos ahí para tí, aún sí te decimos que lo estamos y que queremos estarlo. No siempre somos buenos consejeros con nuestras palabras y nuestras vidas. No siempre somos buenos modelos a seguir. Dios lo es. Sin Dios en esta aventura vas a llegar a la puerta y regresar porque es imposible seguir caminando sin Él.

Expatriada es mi segundo nombre. Quien sabe, tal vez siempre lo será.

Supongo que lo descubriremos.

-Su

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